Mensaje canalizado de «Madre Maria»

Canalización de Maria, a través de Valeria M. Castillo, Enero 2011

“En el alto y bendito nombre de mi Madre te saludo, mi nombre es María, Enviada de la Paz. Me has llamado desde tu corazón, mi presencia no es una casualidad para ti, es una respuesta a lo que has pedido, porque tu corazón inocente ha pedido hablar con la Madre, porque tu corazón inocente ha pedido hablar con La Luz y La Verdad. Porque este es un momento importante de tu humanidad, un momento de dar un salto, un momento para crecer en lo profundo, en lo sagrado.

En un periodo muy grande de tu Humanidad, tu veías en el afuera la causa de todas tus desdichas, en un momento muy grande de tu Humanidad, sentías culpa y culpabas y la culpa y culpar se convirtió en un habito tan profundo, tan normal. En un largo periodo de tu humanidad aprendiste a ver afuera y olvidaste ver adentro, y ahora este salto consiste en colocar tu atención profunda en el adentro, hay un universo infinito dentro de ti, donde no hay culpa, donde nadie es culpable, hay una constante creación de posibilidades, hay una energía creando constantemente tu propia vida.

Dentro de ti, hay tanto y tanto amor, que es una energía de constante creación, nunca para, no se detiene, crea y crea y crea más vida cada vez. Este es un momento, un periodo de tu humanidad, para reconocer esa energía, ese amor infinito y profundo que hay dentro de ti. Y tu puedes preguntarte, pero si yo veo dentro de mi ¿no será que descuido lo que hay fuera?, ¿no será que no puedo dejar de ver fuera y que ver dentro de mi es como perder el tiempo? Estás habituada, habituado a pensar que cerrar tus ojos físicos para abrir tu visión interna es perder el tiempo, mas no lo es, porque si tu te enfocas profundamente en este universo interior sólo unos minutos, empiezas a disolver la culpa, la ilusión de carencia, la ilusión de maltrato, el sueño del drama, solo por atreverte a descubrir que dentro de ti una energía llamada amor crea y recrea mas amor cada vez.

El problema en muchos de ustedes, de tu humanidad es tener demasiadas expectativas, enfocar la atención en lo que se espera, en el allá, en el futuro, como si allá fuera mejor que aquí, como si allá es la meta y aquí solo es un camino que además a veces no te gusta, pero ¿qué hay allá, ¿donde es allá, ¿es mañana?, ¿es en un año?, ¿es en unas horas?. Realmente tu existes aquí y no allá, el problema de muchos de ustedes son las expectativas, porque con las expectativas vienen las ilusiones y cuando llegas a ese allá te desilusionas y ahora quieres llegar más allá y cuando llegas a ese mas allá te desilusionas y ahora quieres llegar todavía más allá y  vas persiguiendo la vida, perdiendo tu capacidad de estar en ti aquí y ahora. Aquí y ahora todo tiene un sabor, un color, una visión, una forma, una textura, dentro y fuera hay un mensaje, un poderoso mensaje que puedes oler, escuchar, sentir, disfrutar.

La culpa. Este sentimiento, este pensamiento proviene de esas expectativas, cuando esas expectativas no se cumplen, entonces ¿qué sucede contigo?, ¿culpas?, ¿te culpas?. Desconfías, te retraes, te cierras, pierdes la inocencia. Para entrar a través de esta puerta que es tu corazón es importante ser inocente, solo detenerte a observar el universo de tu interior con inocencia, observar también tu universo externo, la gente que te rodea, las cosas que están aquí con inocencia. Esa energía, ese amor profundo e infinito que vibra dentro y fuera de ti, que vibra en todo, es el creador de todas las posibilidades, de todos los deseos, para conocer el amor necesitas ser inocente, tal vez la inocencia cuando eres un adulto tiene que convertirse en una práctica, en una disciplina, algo que tienes que recordar cada día, algo a lo que regresas porque tal vez se ha perdido un poco, pero es importante para este salto de tu humanidad ser inocente. Todo realmente sí es para ti, pero sí lo es aquí y ahora.

La gratitud. La gratitud puede ser ahora una práctica para ti, una disciplina. No una gratitud que hable con palabras, si no una gratitud que conviertas en una actitud ante la vida, si tu ahora comienzas a agradecer todo, el lugar en donde estás sentada, los sonidos que escuchas, las cosas que ves, tu propia vida, tus emociones, tus pensamientos, si solo agradeces, si solo sostienes una actitud de gratitud, verás que inmediatamente dejas de esperar por el futuro y comienzas a disfrutar el presente. ¿A quien le agradeces?, le agradeces a las cosas, le agradeces a tu cuerpo, le agradeces al amor, le agradeces a Dios, que es amor, que eres tu, que es todo. La gratitud es una fuerza para entrar en el presente.

Un regalo de la gratitud es la confianza. Cuando tu sostienes una actitud de gratitud regresa la confianza, las ganas de seguir, de vivir, de fluir, de confiar, te relajas, te suavizas, te conmueves, confías. La confianza es una cualidad del amor. La confianza es una doncella hermosa llena de amor. Tu puedes llamarla agradeciendo todo lo que aquí y ahora tienes. Tu que encabezas procesos emocionales de otras personas, tu que eres libre, maestra, terapeuta, gurú, tienes este encargo de los seres de luz «enseñar a los otros a tener una actitud de gratitud ante la vida», este es un momento importante de tu humanidad y el mayor trabajo esta en sostener una actitud de agradecimiento y confianza. Tu estás aquí para recibir este mensaje porque encabezas otros procesos y podrás transmitirlo y enseñarte a ti y a otros. Cuando la confianza regresa, con la confianza llega la paz interna. Tal vez esta sea una práctica que tengas que recordar muchas veces al día, tal vez algunos días se te olvide, pero en ti y alrededor de ti, la luz, los maestros, los seres de luz, tu propio ser de luz te lo recordará. Tu misión es sostener esa actitud, mantener afinado tu cuerpo en la vibración de la gratitud y el amor, de la confianza y el perdón, y así es como se va disolviendo la premura por el futuro, la angustia por lo que pasará. Cuando abres esta puerta del corazón estas anunciando ante el universo que estás lista, listo, para recibir y entonces todo se te da como consecuencia.

Este es tu mensaje, recíbelo en tu corazón, llévalo como una bendición, utilízalo como una luz, mantente en sintonía con él, mi nombre es María, enviada de la paz, mi nombre también es tu nombre, porque soy en ti tanto como tu eres en mí. Cuando pronuncias con amor tu nombre estás llamando a la luz, estás regresando a ti, dices Si, Yo soy. Y te recuerda que tú eres el amor.

Me despido dejando para ti esta vibración”.

Canalización 25 de enero 2011 en Palafrugell, Girona.

Mensaje canalizado por Valéria M. Castillo.

sanación, psicoterapia, arte y espiritualidad

http://iluminatuencuentro.blogspot.com

 

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies